Escuchas Radio Santo Tomás

27

Diciembre 13, 2017 • Deporte, Destacada

Columna de opinión: ¿Y fue el mejor?

Foto ANFP

Por José Arnaldo Pérez, docente Escuela de Comunicaciones UST

Cada vez que termina un campeonato se inicia una discusión, eterna y sin finalidad alguna que sólo apunta a llenar el tiempo, gastar saliva, o escribir muchas líneas, y ésta es ¿si el campeón fue o no el mejor equipo del torneo? En lo particular siempre creo que es inconducente e inoficiosa. Acá se comete el error de hacer primar el gusto personal, los estilos de juego que uno adhiere, y, lo que es peor, hacer pesar cierta animadversión particular. Pero el fútbol es fácil y no tan complejo como se quiere hacer parecer. El mejor es el que gana y punto.

Hasta hoy  el reglamento dice que gana un partido de fútbol el que más veces anota en la meta contraria y evita que le conviertan muchos goles. No hay triunfo para el que hace más lujos, para el que amasa de mejor forma el balón, el que se equivoca menos en dar pases, ni el que elude más rivales con dotes de magia. Tampoco para los equipos que tienen más tiempo el balón, o los que priorizan las jugadas bien urdidas y precisas… Parece lamentable, pero es así de crudo. Obvio que para la vista los equipos que posean esas cualidades serán los que uno agradece, pero si no tienen la suficiente pericia para defender la propia puerta, ni mucho menos para romper las marcas de los rivales llegando al gol, pasan a ser sólo promesas sin concreción. Y eso lo aprendí con un duro golpe en el Mundial de España 82’. Ese Brasil era un lujo, de hecho fue bautizado como “el último equipo que bajó del cielo”. Una sinfonía magistral en primera ronda frente a la entonces Unión Soviética, Escocia y Nueva Zelanda. Diez goles. Zico, Sócrates, Junior, Leandro, Falcao, Paulo Isidoro, Eder, Toninho Cerezo, entre otros. Y en segunda ronda una paliza a la Argentina Campeona del Mundo, con humillación incluida a Diego Armando Maradona. Un 3 a 1 donde Zico le hizo ver que hasta ese partido era el mejor del mundo… Pero, les tocó Italia, con buenos jugadores, pero siempre especulativa, y gracias a la eficacia de Paolo Rossi (anotó la tripleta del 3 a 2) demostró que el orden defensivo aunque sea criticado y teniendo un delantero de fuste se puede despedazar la magia. Es fútbol señores, y gana el que hace más goles.

Después de todo es justo, si se posee jugadores no tan brillantes y aún así se gana, se debe resaltar aún más ya que les cuesta el doble. Mayor sacrificio, concentración, aplicación, esfuerzo. Si los otros sólo ponen talento, pero sin los componentes anteriores,  o sin ideas para doblegar al rival es también merecido que no sean campeones. La calidad sin horas de laboratorio o prácticas ya no alcanza. Si te cuesta dar tres pases seguidos, si no puedes eludir a tres rivales. O si no sabes darle comba a la pelota detenida, pero aún a pesar de todas esas falencias ganas, pues vaya un justo reconocimiento.

Así que pongamos las cosas en orden. Colo-Colo acumuló más puntos, fue por lejos la delantera más goleadora, una de las defensas menos batida, la mejor diferencia de anotaciones, y a los rivales directos por la corona al menos les hizo tres goles a cada uno de ellos. Entonces creo que una vez más cuestionar al campeón (como ya se lo hizo el primer semestre con Universidad de Chile) está demás. Y ojo, este equipo “albo” tuvo un arquero sólido como Agustín Orión (que dicho sea de paso supo reemplazar a Justo Villar), una defensa que dio tranquilidad, el medio campo con talento puro en el “Mago”, Jorge Valdivia, y técnica y clase en velocidad con Jaime Valdés. Más aún, goleadores que aparecieron cuando había que hacerlo: Esteban Paredes y Octavio Rivero… Y no me olvido de Palbo Guede. Les podrá gustar o no su personalidad, o forma de ser, pero acá estamos para analizar lo que pasa en cancha y no para ver cualidades de simpatía (las que son totalmente subjetivas y fuera de la esfera periodística). Y él se las ingenió para armar y planificar mejor que los rivales, salvo la primera parte del torneo y el partido del escandaloso final con Temuco. Y si supo enrielar el equipo y de los últimos nueve partidos ganó ocho ¿Qué no es meritorio eso? Por eso reitero, el debate por gustos da para mucho, pero en el fútbol hay una cosa que jamás miente: la tabla de posiciones, y allí en este torneo Colo-Colo fue el mejor.

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *