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La tecnología: ¿Amiga o enemiga?

Foto sacada por Francesca Massone C

Por Francesca Massone Conforto

Cada día existen más avances tecnológicos que cumplen funciones las cuales antes eran realizadas por personas, pero ¿Qué pasa con esas personas? ¿De verdad un estudio de años puede quedar obsoleto?

Cuando nos preguntan qué profesiones u oficios han desaparecido o  están desapareciendo con el uso de la tecnología, generalmente nos quedamos un buen rato pensando antes de responder esa pregunta. Debido a lo lejano que se nos ha hecho el que ya no exista o a lo paulatino que desaparecieron, lo que seguramente ante los ojos  de quienes nunca hemos realizado cierto tipo trabajos, provocó que no advirtiéramos su desaparición. Al darme cuenta de esto hace una semana atrás, decidí volverme una especie de encuestadora para encontrar a algunas de las victimas de la tecnología, llegando a encontrar más de una interesante ocupación que quedó en el pasado.

La fotomecánica:

De un principio el diseño de los diarios y revistas eran hechos por procesos manuales, los cuales requerían un mayor trabajo que el de hoy. Era en ese entonces cuando existía la fotomecánica, el trabajo que consistía en armar el material para imprimir. Para esto se partía por la redacción del texto, procesado por un sistema fotográfico de manera industrial, donde se juntaba el diseño, la diagramación del impreso y las fotografías o cromos, que se consideraban al momento de armar cada página. Todo esto llegaba en partes separadas a las manos del fotomecánico, quien a través de un bosquejo se guiaba para armar una maqueta del contenido.

Marcia Pinto Díaz con tan solo 18 años de edad, se emprendió en el mundo de la fotomecánica luego de estudiar en la Escuela de Artes Graficas. Durante aproximadamente 10 años, realizó este trabajo para distintos medios de comunicación, como la revista Paula, el diario La Tercera y hasta para El Mercurio. A sus ya 47 años se da cuenta que su profesión fue reemplazada de manera muy lenta, pero no por eso los cambios no llegaron a ser excesivos. Al  preguntarle qué reemplazó su profesión dice “El maravilloso MAC y los programas de diseño, y en conjunto con el avance en las grandes industrias fotográficas, ya se consigue la separación de colores directa desde el computador hacia a la reveladora de películas e incluso hoy se hace el proceso directo a la plancha metálica que va instalada en la prensa o en la maquina impresora”.

Al finalizar la pequeña entrevista, le pregunté si actualmente hacia algo relacionado con su antigua profesión, a lo que respondió muy orgullosa que “Todo se relaciona, verás es como aprender a andar en una Vespa y hoy andar en una Harley…la maquina cambia, pero los principios no, debes mantener el equilibrio, conocer tu maquina y función para manejarla(…) Aunque para mi es todo lo contrario. Yo aprendí en una Harley y para mi hoy todo es una scooter. Soy diseñadora gráfica, diagramadora, fotógrafa, editora –ríe- llevo más ventaja que cuatro carreras juntas”.

Cajista Tipográfico:

La tipografía era el arte de componer con distintos tipos de relieve para desarrollar una labor de impresión. Esto quiere decir que eran quienes diseñaban los estilos de las letras de los textos. En sus inicios los moldes que se hacían con la composición eran de madera, pasando por el metal, el tipómetro y llegando finalmente al papel.

“La Biblia fue uno de los primeros libros en publicarse con tipos de maderas” dice Eduardo Gálvez Yánez, quien fue  especialista en topografía desde los 23 años. En ese entonces nunca se  imaginó que trabajaría durante 30 años en esta profesión, la cual el día de hoy a sus 53 años ha sido totalmente desplazado por la computación, el Internet y la automatización. Actualmente por el amor a los textos trabaja como encuadernador.

Correctores de pruebas:

Eran quienes leían los últimos impresos a publicar, para así revisarlos y corregirlos. Nacieron de la necesidad de que los libros, o todo impreso se publicara sin errores. Faltas de ortografía, problemas de redacción, tamaños de las tipografías, estilos, etc., eran algunas de las cosas que debían corregir los correctores de pruebas, por lo que ellos si o si debían tener conocimientos gráficos.

María Olea Torres, fue correctora de pruebas durante aproximadamente 10 años. Para ella el reemplazo de los correctores de pruebas fue muy paulatino, hasta que finalmente se masificó en los años 2000 el computador. Debido a esto, actualmente existen correctores, pero que ya no cumplen todas las funciones del corrector de pruebas grafico, si no que solo corrige tanto redacción, como ortografía. Estos son en su totalidad docentes.

Actualmente María no se desempeña como correctora, debido a que ese trabajo ya no es desempeñado por su especialidad, pero si reconoce que le ha servido bastante en su trabajo como secretaria, donde la ortografía es fundamental.

Al finalizar las preguntas muy emocionada dijo: “Ha sido gratificante traer a mi memoria tantos recuerdos…Como el sentir el olor de esas planas recién impresas con tinta…ese papel roneo”.

Muchas personas como las mencionadas aquí han debido ideárselas para desempeñarse en trabajos que han tenido y no, relación con sus viejos empleos. La tecnología ha demostrado ser capaz de acabar por completo funciones que antes dependían de la gente, pero no por eso ha acabado con sus recuerdos.

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