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Abril 20, 2017 • Destacada, Educación

Niños haitianos: El desafío de estudiar en otro idioma

Foto Twitter Bárbara Másquez Fontt

Por Diego González

Nuestro país en la última década ha sido el destino de muchos inmigrantes de diferentes países del mundo. Sobre todo de naciones sudamericanas como Colombia, Perú, Bolivia, Haití, entre otros. De estos nuevos allegados a Chile, los que tienen más dificultades para adaptarse son los haitianos, quienes en su mayoría no dominan el español, siendo los niños muchas veces afectados en su lucha por educarse en un sistema educativo que no está adaptado a su idioma, el creol.

La lengua de los inmigrantes provenientes de Haití, un país con una economía inestable y pocas oportunidades laborales, es el francés con influencias criollas de la zona. Algunos haitianos llegan a nuestro país dominando el español, otros en menor medida, y están quienes no lo hablan.

En noviembre del año pasado, la Policía De Investigaciones (PDI) dio a conocer datos que arrojaron una cifra de más de 15 mil haitianos que entraron al país entre enero a mayo de ese año. También indicaron que la explosión de ingresos fue entre julio de 2015 a mayo del 2016: Si antes pasaban 918 personas por mes, en ese entonces fueron 4306. Además, estimaron que en 2017 podrían ingresar cerca de 48000 haitianos más.

Si bien muchos de los adultos que llegan a trabajar a Chile lo hacen solos sin familia, hay grupos más afortunados que logran establecerse con su grupo familiar, donde sus hijos se ven enfrentados a una educación en otro idioma. Norma García es inspectora y también realiza trabajos de docencia en la escuela Finlandia de Pudahuel, donde hay tres niños haitianos: dos en kínder y uno en cuarto básico. “El problema más significativo que hay es poder comunicarse con ellos, y los niños con sus profesores”, cuenta García. En este establecimiento vulnerable, como lo define la inspectora, el compañerismo ha sido hasta el momento la alternativa para uno de los niños del kínder quien no habla nada de español, y su compatriota en el mismo curso, quien maneja un poco el idioma, lo ayuda traduciéndole algunas frases. La escuela pertenece a la Corporación Municipal de  Pudahuel, y no recibe ayuda del Gobierno respecto a esta problemática. Pero aun así se las arreglaron para contratar a un profesor haitiano que les enseñará creol a profesores, y español a los niños.

Instituciones como iglesias también realizan cursos de español a inmigrantes. La iglesia Saturnino, por ejemplo, dicta clases los días martes, miércoles y sábado. El fin de semana reciben hasta 150 alumnos.

Estefanía Olivares es una estudiante de pedagogía en inglés de la Universidad Alberto Hurtado, donde tienen la opción de tomar un curso para enseñarle español a haitianos. El método, señala la estudiante, es “enseñarles con muchas señas y dibujos. Con el hecho de que escuchan tanto español en la calle lo están absorbiendo de alguna manera, solo falta que les vayan haciendo las conexiones”. En las clases, lo primero que se les enseña es a usar el carnet, decir sus nombres, pedir favores y hacer preguntas.

Si bien hay instituciones que están colaborando con los inmigrantes haitianos, no hay las suficientes políticas de gobierno que ayuden a insertarlos. Widner Darcelin es un haitiano que lleva 10 años en Chile, y creó una comunidad de inmigrantes de su país que se difunde por redes sociales para ayudar a las personas que necesiten ayuda y orientación en un país que desconocen. “Comunidad Haitiana”, guía a familias para que acudan a estos cursos. Widner señala que además del idioma, algunos colegios hacen cursos donde les muestran a los niños algunos de los bonitos lugares de la nación haitiana. “Lo que no se muestra en la televisión”, añade. Además calcula que seis meses aproximadamente es lo que tardan los niños en poder comunicarse en español.

Con dominio o no del lenguaje del país destino, miles de inmigrantes han llegado y continúan haciéndolo en busca de una mejor vida. Como en cada gran problema político o cultural, son los niños quienes en ocasiones salen más afectados. Instituciones, profesores y agrupaciones ya están haciendo sus aportes de integración. Quizás los años y miles de haitianos más, generen el cambio de mentalidad y creación de medidas de ayuda a estas personas que solo buscan un país que los reciba con oportunidades laborales para tener una mejor calidad de vida.

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