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Junio 14, 2016 • Cultura, Destacada, Educación

La importancia de una educación en sexualidad en Chile

Foto archivo; Vanguardia Liberal.

Foto archivo; Vanguardia Liberal.

Por Bárbara Mena

En Chile, para cumplir que todos los niños y niñas alcancen los objetivos de aprendizaje necesarios, es la enseñanza  básica la cual concentra mayor importancia como forjadora de conocimiento, debido a esto, la prioridad de las políticas educacionales que impulsa el Ministerio de educación, es la calidad de esta, por lo mismo la comunidad juvenil (10-19 años) posee el programa de estudios, donde se imparten las asignaturas de Lenguaje y Comunicación, Matemática, Ciencias Naturales, Historia, Geografía y Ciencias Sociales, Educación Física y Artes Visuales.

Pero estos programas tradicionales no ofrecen oportunidades para el desarrollo integral y la participación de los adolescentes, como lo es ejecutar cursos sobre la educación en sexualidad y sus respectivas medidas de protección, no lográndose complementar con la realidad nacional, ya que tan solo en el año 2010 se presentaron aproximadamente 39.000 embarazos en adolescentes, según datos del Programa Nacional de Salud Integral de Adolescentes y Jóvenes del Ministerio de Salud del año 2012.

  • Programas de educación en sexualidad

Si en el año 1993 se implementó un proyecto que buscaba educar a la población en el ámbito sexual, ¿Por qué ese plan se estancó y no cumplió su objetivo?, ¿Por qué no se imparten talleres de educación en sexualidad en los colegios de enseñanza básica y media?

Desde el año 1993 en Chile existe una Política de Educación en Sexualidad del Mineduc, la cual se incorpora a la agenda pública gracias a la colaboración, acción y apoyo de distintos actores, tanto del mundo académico, movimientos de mujeres y de organizaciones de la sociedad civil. En su momento esta política pública fue ampliamente publicitada y se esperaba que tuviese consecuencias en los comportamientos de los estudiantes en relación al cuidado de su cuerpo, el de sus pares y parejas, a su vida afectiva, a los comportamientos sexuales, y a la salud sexual y reproductiva.

El Ministerio, a partir de esta política, definió Objetivos Fundamentales y Contenidos Mínimos Obligatorios, preparó el material educativo requerido por la reforma curricular para implementar la política y lo puso a disposición de los establecimientos educacionales para ser incorporados en sus planes y programas de estudio (MINEDUC 1998, 2002, 2003).

En la actualidad, a pesar de la consolidación de esta política, los programas o talleres quedaron a criterio de dichos establecimientos, en otras palabras, la gran mayoría de los colegios no ha realizado algún tipo de trabajo respecto a la educación sexual, por no decir taller, por ende es importante considerar estos antecedentes para reevaluar la situación, puesto que debería ser un hecho de preocupación y de observación pública, debiendo ser catalogado como prioridad en el país, ya que la educación sexual cumple un rol de gran importancia para facilitar y mejorar las condiciones de vida de las personas, formando a seres humanos responsables, autónomos, respetando la igualdad de géneros, aprendiendo a valorarse según su salud integral.

De allí la importancia de que se imparta un programa de educación sexual en los colegios del país, debido a que el hecho de trabajar el tema de manera participativa con los estudiantes es de gran utilidad tanto individual como social, ya que de esta manera se colabora con proteger a los jóvenes que muchas veces inician su vida sexual en forma prematura, y que con frecuencia, por inmadurez o desinformación viven un fracaso o desencanto.

Karen Bustamante, orientadora familiar de la fundación Madres Adolescentes, Raíz, Flor y Fruto, señaló: “Hace falta que haya una obligatoriedad en los colegios, ya que todos tienen en sus estatutos la implementación de educación en sexualidad, pero si uno va y ve en terreno que es lo que están haciendo, en general es muy poco. Sobre todo, de una sexualidad de una enseñanza, que vaya ligado con la afectividad y de cómo forma parte la sexualidad en el proyecto de vida”. Además, mencionó que es importante orientar a los adolescentes desde una visión de que somos seres integrales, de que no solo es algo físico, sino que hay que guiar de forma psicológica y emocional, con un programa bien ejecutado para los estudiantes y con un psicólogo educacional.

Según la Fundación Chile Unido las cifras presentadas en el año 2006 por la Presidenta Michelle Bachelet, sobre la suma importante de embarazos adolescentes, son preocupantes para el país, ya que 38 mil niños nacen cada año de jóvenes y un 13,4 % son menores de 14 años, por tal razón es fundamental encontrar una solución o alguna prevención. De esta manera, integrar la educación sexual en los colegios sería una forma de combatir este problema, ya que esto se mostraría y explicaría de manera abierta a los estudiantes, quitando de forma inmediata la traba, vergüenza o tabú para hablar sobre este tema, siendo educados desde pequeños.

La coordinadora de la Fundación Chile Unido, Cecilia Petour, mencionó a Radio Santo Tomás “Decir que hay cero educaciones sexuales en los colegios, es muy drástico, pero lo que se realiza actualmente como programas o talleres de sexualidad, podrían ser mucho mejor de lo que son hoy en día”.


“La información de sexualidad, permite visualizar un fenómeno que es parte del nacimiento y concluye en la muerte de todos los seres humanos, es dinámico y afecta distintas áreas, de acuerdo a esto,  se podría comprender una educación en sexualidad, en fenómenos como lo son el sexo, la identidad, el papel de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual”,
Señaló, Mariell Olavarria Bustos, psicóloga del área Mujer Embarazada y Familia de Origen, de la Fundación San José, para la adopción.Por otra parte, Lissette Ardiles Guerrero, estudiante de enseñanza media, quien actualmente cursa tercero medio en el liceo municipal Rosa Ester Alessandri Rodríguez, agregó “En mi liceo no nos orientan en el tema sexual, cosa que debería ocurrir, ya que es algo normal y nosotras deberíamos tener ciertos conocimientos del tema. En los establecimientos se deberían instalar tallares o electivos para discutir sobre eso”.

En este sentido, el embarazo en la adolescencia es una problemática de salud y social, el cual se encuentra ligado a  factores culturales, ya que las mujeres adolescentes embarazadas  comparadas  con las mujeres adultas, tienen más riesgos de consecuencias adversas en salud, tanto para la madre como el niño, pues se relaciona con una mayor probabilidad de morir, por lo tanto la recomendación es poner énfasis en la vigilancia antenatal, post parto y puerperio, además de cargar con el estigma de ser madre joven, teniendo menos probabilidades de terminar el ciclo educativo, más riesgo de empleos informales y de pobreza, y sus hijos sufren más riesgos de salud.

Mantener conocimiento de la sexualidad en nuestro país, es importante, ya que, el inicio temprano de la actividad sexual conlleva a una serie de consecuencias, partiendo por la mayor cantidad de embarazos adolescentes, la deserción escolar en las y los jóvenes más vulnerables de nuestro país, además del aumento creciente en las tasas de infecciones (ITS), enfermedades de transmisión sexual (ETS) y de VIH-sida en las poblaciones más jóvenes. Es por esto, que la educación sexual debe primar de manera urgente, asumiéndose como política pública e instalando un programa obligatorio de educación sexual en los colegios de enseñanza básica y media.

Hoy en día, el estado no garantiza la educación sexual como un derecho, ya que en el Artículo 19 de la Constitución Política de la República, se manifiesta que “el estado fomentará el desarrollo de la educación en todos sus niveles; estimular la investigación científica y tecnológica, la creación artística y la protección e incremento del patrimonio cultural de la Nación”. Con esto, es posible observar que en la Constitución de nuestro país, la educación en sexualidad, debiera ser un requisito, o una obligatoriedad para los establecimientos educacionales, ya que “el estado fomentará el desarrollo de la educación en todos sus niveles (…)”  entonces impartir un programa que oriente a los estudiantes en materia de sexualidad y salud, además de ser de gran ayuda para combatir con las altas tasas de riegos que se corren en Chile, sería un requisito mínimo estipulado en el Artículo 19 de nuestra Constitución.

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